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La Acampada Dignidad apoya los encierros por el derecho al trabajo, a techo y al reparto de la riqueza

Desde el pasado 23 de diciembre, compañeros y compañeras de varios territorios (Cataluña, Madrid, Extremadura) están encerrad@s en iglesias y catedrales para reivindicar los derechos constitucionales al trabajo, a un techo digno y al que la riqueza sea repartida según el interés general.

En Madrid, entraron en la catedral de la Almudena, de donde fueron rápidamente desalojados. En Barcelona están en la iglesia de Santa María del Pi, donde seguirán y el sábado harán una rueda de prensa. Y en Extremadura están en una iglesia de Plasencia y en la catedral de Badajoz, con el permiso, al menos hasta ahora, de los obispados.

Con la premisa de que no puede haber ninguna persona sin empleo que no reciba prestación alguna, han renunciado a las fiestas, han puesto en juego, una vez más, su integridad, no solo física, sino jurídica. Han puesto su dignidad por delante de cualquier otra circunstancia.

En estos días en los que el Gobierno, a través de Rajoy y del nuevo okupa de la Zarzuela, nos quieren hacer ver que, esta vez sí, se va a mejorar la situación, a pesar de que siguen siendo los corruptos y los vende patrias los que nos siguen gobernando, la realidad la marcan est@s compañer@s, que están en situación límite de desempleo, de agotamiento de sus prestaciones y de tardanza infinita en la concesión de ayudas que están aprobadas por ley, pero que pueden pasar un mínimo de diez meses para que se las concedan.

La realidad que vivimos es que los bancos de alimentos han tenido que recoger este año un 50% más de productos, que de ellos se han beneficiado más de un millón y medio de familias. Que el paro, cuando baja, lo hace en una cantidad ínfima e insignificante, y es a costa de ser empleo de días, con salarios de miseria y con condiciones de explotación laboral. Que si la población desempleada baja es porque, en 2014, se calcula que han podido salir de nuestro país cerca de un millón de personas buscando empleo. Y porque otras dejan de ir a sellar el paro porque llevan años comprobando que no sirve de nada.

El sábado, un grupo de unos 20 compañeros y compañeras de la Acampada Dignidad Córdoba nos desplazamos hasta Badajoz, donde, entre otras muestras de solidaridad, llevamos para preparar unas migas y las compartimos con los y las pacenses por la noche. Todo enmarcado en la lucha que no para, que se conecta, que se une. Porque la realidad indiscutible como demuestra la historia, dice que a la clase trabajadora nadie le da nada, lo consigue mediante la lucha y la dignidad. Y, en eso, l@s compañer@s de los Campamentos Dignidad de Extremadura son un@s campeon@s.
                                              
PAN, TECHO, TRABAJO Y DIGNIDAD. POR LA RENTA BÁSICA. POR UNA PRESTACIÓN POR DESEMPLEO DIGNA.